El jueves de esta semana se cumplía el 137 aniversario del nacimiento de Harry Houdini. Houdini podía escapar de todo, menos de nuestro recuerdo.
Cuando Houdini pidió a Lebedev, el enorme jefe de la policía secreta moscovita que le encerrase en la La Carette, este se echo a reir.
La Carette , un cubo de dos metros de alto, forrado de acero, que se utilizaba para transportar criminales peligrosos a Siberia. Tenía sólo dos aberturas: una ventana con barrotes, de veinte centímetros y una puerta de acero macizo. La llave con la que se cerraba la puerta de La Carette en Moscú activaba un mecanismo que sólo podía abrirse con una segunda llave, bajo la custodia de director de la cárcel en Siberia a 3.000 Km de distancia.
Nadie había escapado de aquella prisión de acero y Lebedev aceptó el reto de Houdini. Fue desnudado, esposado y registrado en busca de ganzúas o llaves maestras. Houdini entró en la celda. Fue cerrado con llave y colocado de modo que, la puerta quedaba contra el muro del patio de la prisión. Veintiocho minutos después, Houdini, bañado de sudor, salió vacilante de detrás de la celda. Los funcionarios rusos corrieron a examinar La Carette. Estupefactos comprobaron que el precinto de la puerta estaba intacto, las cadenas y esposas colocadas al prisionero continuaban cerradas.
Fuera de escena, Houdini era un hombre tímido y pequeño (1,65 m de estatura), vestido siempre con ropas arrugas, que hablaba de modo inteligible comiéndose sílabas en las palabras. En el escenario, se transformaba. Houdini parecía adquirir la estatura de un gigante; sus ojos de un azul grisáceo relucían, su dicción se volvía impecable, su ropa era inmaculada y su dominio de la magia era magistral.
Harry Houdini: artista, mago, autor de más de cuarenta libros, inventor, actor, aviador y psicólogo; paso por este mundo como un huracán entre 1895 y 1926. Conocido también, por su cruzada contra los médiums y espiritistas de la época, que aseguraban comunicarse con el más allá. Cercana ya su muerte, Houdini susurró a su mujer: Mi madre no pudo ponerse en contacto conmigo. Si algo sucede, debes estar preparada. Recuerda este mensaje: Rosabelle, cree”. Poco después Houdini murió, en la víspera de Todos los Santos.
Pero este no fue el final de la historia de Houdini. A lo largo de los siguientes años, los mismos médiums, cuyos trucos tan esforzadamente había revelado Houdini, empezaron a recibir supuestos mensajes del mago desde el más allá.
Durante los diez años siguientes, su esposa Bess, en cada aniversario de la muerte de su marido, se sentaba en su hogar frente a un retrato del maestro iluminado por velas, esperando una señal que nunca llegó. En 1936, diez años después de su muerte, apagó la luz.
Es conocido entre los magos recordar a Houdini la víspera de Todos los Santos con una vela. Esperando que Houdini pueda realizar la más grande de sus evasiones.
Interesantísima entrada, Asdrúbal. Para mí Houdini es un gran desconocido, y parece un personaje fascinante. Tengo que echar un vistazo a la lista de títulos que escribió. ¿Sabes si hay alguno de viajes, en especial si no ha sido publicado en castellano? Sería un magnífico matrial para "El Periscopio".
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias Arturo por tu comentario. Te busco las referencias bibliográficas, y en cuanto lo tenga a punto te lo mando en breve.
ResponderEliminarUn abrazo.